Bien, he aquí yo. ¿De dónde llegué? Del mundo. ¿Por qué llegué? Por el mundo. ¿Cómo llégué? Supongo que esta es una historia demasiado larga, así que quizá en otra ocasión.

Me gusta escribir. Hablar es mucho más complicado y cuando escribes puedes, simplemente, dejar volar tu imaginación, dejar hablar a tu corazón y simplemente escucharte a tí misma en eso que tienes que decir. A veces esa es la parte más complicada. Como no soy una gran oradora, y no parece haber nadie ahora a mi lado que escuche lo que debo decir, supongo que no estaría mal escribirlo. Quizá alguien lo lea, ¿no?

Espero que podamos leernos a partir de ahora. Mientras tanto, sigo aquí, sin noticias del cielo. Alguien me dijo que había un algo así todopoderoso ahí arriba que hacía milagros, pero el mío aún no se ha cumplido. Os lo haré saber si sucede.

¡Hasta la próxima, cocteleros!